A mí hay cosas que no me cuadran sobre Inglaterra y una de ellas es la desproporción que hay con el precio de según qué cosas.Y es que vivo en un país en el que te cuesta lo mismo hacerte un piercing que pagar el abono semanal de transporte. De eso me he dado cuenta hoy que, casualmente, he tenido que cargar la Oyster al mismo tiempo que me he dejado llevar por la modernidad de Camdem y me he "re-hecho" un piercing.
Pero es que es cierto, me hierbe la sangre cada vez que tengo que soltar 27 libras para pagar un transporte que cada dos por tres te deja en la estacada. Sin ir más lejos, el otro día... me hallaba yo en la parada del bus a las 11 de la noche, después de una intensa jornada laboral, y tras más de una hora esperando junto a cien personas con la misma cara de incredulidad que yo, apareció un chino y medio en inglés medio en mandarín gritó: NO MORE BUSES, STREET CLOSED, GO TRAFALGAR SQUARE!
La muchedumbre que allí nos congregábamos decidimos que no teníamos nada que perder por hacerle caso al chino y nos dirigimos hacia donde el hombre buenamente nos indicaba. Pues tenía razón, la calle estaba cortada para los autobuses porque estaban haciendo trabajos sobre la calzada, pero el lumbreras que ordenó la ejecución de esos trabajos no pensó en poner un puto cartel en la parada del bus que advirtiera de que, por más que miráramos el reloj para comprobar que el autobús se estaba columpiando, éste no iba a venir... En fin, THIS IS LONDON, la ciudad con el transporte más caro del mundo y el más pésimo al mismo tiempo.
Dicho lo cual, después de mi pequeño momento de indignación, prosigo con la retahíla de cosas que me resultan inverosímiles sobre este país.
Vivo en un país en el que se paga el alcohol a precio de oro y donde sin embargo encuentras más borrachos por metro cuadrado del mundo.
Vivo en un país en el que comer fruta no sale a cuenta y en el que con 3 pounds te pones como el Quico de comida basura y chocolatinas con petazetas.
Vivo en un país en el que los zapatos casi te los regalan pero en el que la marihuana cuesta más que el azafrán.
Vivo en un país en el que puedes volar a Barcelona por 26 pounds pero en el que coger un taxi se convierte en algo sólo al alcance de ricos.
Vivo en un país en el que la ropa vintage es superbarata pero donde un café con leche te cuesta más de 2 pounds.
Vivo en un país en el que los anticonceptivos y la píldora del día después te la regalan (no preguntéis, anda) pero en el que sin embargo ir al cine cuesta 15 pounds por cabeza.
Vivo en un país en el que un paquete de tabaco cuesta más que dos Meals en el McDonlads.
En fin, que vivo en un país que, pese a todo lo anteriormente descrito y donde el sol es el bien más caro de ver, me está dando media vida.














